Anfiteatro de Obulco
Anfiteatro de Obulco, Porcuna, Jaén
Los restos ya excavados revelan la existencia de un anfiteatro de gran tamaño, se calcula que podría tener una capacidad de más de 15.000 espectadores. Construido en el siglo I a. C., es de un periodo y un tamaño similar al de Carmona, ambos con una tipología primitiva pero con el graderío construido en piedra y parcialmente tallado en la roca. Los dos carecen de fossa bestiaria bajo la arena, aunque esto también sucede en algunos posteriores, como el de Segóbriga realizado entre los siglos I y II d. C. En estos casos los animales y gladiadores salían desde unas estancias laterales directamente a la arena por medio de galerías cubiertas. Sin embargo, las construcciones subterráneas son habituales en los grandes anfiteatros imperiales posteriores, como Mérida, Tarragona o Itálica.
Se encuentra, como es habitual en los grandes edificios de espectáculos, en las afueras de la localidad, tanto de la Obulco romana como de la actual Porcuna. No se supo de su existencia hasta los primeros años de este siglo, pero fue en 2014 durante unas obras de ajardinamiento, cuando aparecieron los primeros contrafuertes. Se calcula que la altura máxima conservada del anfiteatro es de ocho metros y medio.
Se construyó aprovechando el desnivel del terreno, de hecho el graderío de uno de sus lados mayores, el situado en la parte norte, está directamente tallado en la roca. El lado opuesto se erigió con la piedra que se había extraído in situ: una arenisca de color dorado con cemento carbonatico, denominada calcarenita.
Uno de los lados menores del óvalo, situado al oeste, se encuentra destruido por su parte exterior al haber sido utilizada la zona como cantera en épocas recientes. El resto del anfiteatro parece encontrarse en buen estado y casi completo, aunque no ha podido excavarse en su mayor parte.
El perímetro del edificio sería de unos cuatrocientos metros. Actualmente se ha sacado a la luz un tramo de unos ochenta metros de los contrafuertes exteriores realizados con grandes losas de piedra superpuestas, que por su forma de construcción recuerdan a los pilares de la cisterna de la Calderona. En su interior se puede visitar una pequeña parte del graderío, incluyendo una estancia con acceso directo a la arena, en ella se conserva una pequeña capilla sin determinar a qué dios estaba dedicada. Deben existir más altares dedicados al culto en la zona pública aún no excavada, recordemos que los edificios de espectáculos en la antigua Roma estaban muy ligados a los ritos religiosos. Una parte de la arena y del pódium (muro que protegía a los espectadores), también se pueden visitar desde 2025.
Como se ha indicado, la parte norte del edificio fue tallada directamente en la roca, por lo que no necesita de ningún refuerzo al exterior. Por el contrario, la zona sur que da a la ladera se construyó de obra, siendo necesario para garantizar la estabilidad de los muros realizar grandes contrafuertes, construidos con enormes losas, y que en algunos casos debieron ser posteriormente reforzados, encontrándose algunos derrumbes en ese lugar. Se empleó un sistema de construcción similar al que posteriormente se utilizaría en la edificación del anfiteatro de Segóbriga.
El problema para conseguir la rehabilitación completa del anfiteatro se encuentra en unas viviendas unifamiliares construidas, a fines del siglo XX y principios del actual, encima del yacimiento. Gracias a la gran altura de los sedimentos acumulados sobre el anfiteatro no parece que hayan afectado mucho a las ruinas, pero para sacar a la luz el conjunto completo haría falta derribarlas. El coste económico del traslado de los vecinos a unas casas similares se vería compensado con los beneficios turísticos que obtendría la ciudad. Nos encontramos con uno de los anfiteatros más antiguos y más grandes de la Península y probablemente uno de los mejor conservados, manteniendo la arena, el pódium, el graderío inferior (ima cavea) y parte del intermedio (media cavea). Aunque se ha perdido buena parte del lado estrecho del óvalo en su zona occidental que ya se encuentra restaurada y visitable.